El dictabelt fue una máquina de dictado y grabación fabricado por Dictaphone Corp. en 1947. Era lo último en tecnología de dictado, y por ello fue adoptado por muchas empresas y también por instituciones de gobierno, como sucedió en Estados Unidos.
La innovación en aquel momento era que las cintas de vinilo no se borraban. Con el anterior sistema se podía lijar la banda y se perdía la grabación. Además podía archivarse de manera sencilla para su preservación. La calidad del sonido de las cintas, correctamente registradas y almacenadas, fue un gran salto adelante con respecto a la baja fidelidad de los cilindros de cera.
Lo que se ha encontrado en las grabaciones registradas en Dictabelt ha influido en casos como el asesinato de Jhon Kennedy. Aunque no se ha específicado la evidencia, las grabaciones de la policía, el día del magnicidio, fueron tomadas para dar seguimiento a lo sucedido. El gobierno de Estados Unidos adoptó el dictabelt en sus oficinas y fue utilizado por los funcionarios, entre ellos los presidentes.
Conseguí varios archivos de estas grabaciones, y quedé encantada. Me parece un acierto la digitalización y documentación de esta información, pero lo mejor de todo es que está disponible para quien quiera consultarla. Muchos gobiernos hablan de democratizar la información, del acceso, pero ni siquiera puedes encontrar un documento disponible en la biblioteca del país, mucho menos en la web oficial. Un día les contaré las barbaridades que he pasado buscando una película, una imagen o un archivo. En ocasiones he tenido que hacer “operación guerrilla” para poder obtener información.
Para los curiosos les dejo los dictabelts de la policía de Dallas el día del asesinato, y el archivos de dictabelts de Kennedy recopilado por el Miller Center.
Mientras crecemos estamos rodeados de cuentos. En el colegio los cuentos se formalizan, con fechas, geografía, personajes, y exámenes para saber si aprendimos lo que pretenden enseñarnos. Luego creemos muchos relatos que no son ciertos, nos acostumbramos a vivir entre mentiras socialmente aceptadas y parece que todos somos felices repitiendo una y otra vez lo que a fuerza de tradición parece verdad.
Hace poco descubrí el programa Heston’s Feast. Ya había escuchado sobre este chef y sus “experimentos” de química y sabores, pero nunca había escuchado de sus festines con recetas del pasado.

Desde el 1998 Google ha utilizado su página principal para recordar o dar relevancia a fechas especiales de la cultura. El buscador transforma su nombre según la ocasión, y esta transformación es lo que han llamado Doodle.
