“Dividí mi trabajo en tres partes. Primero, tenía que comunicarme con la opinión pública hacer lo que pudiera por calmar a la gente y contribuir a una evacuacion ordenada y segura. Segundo, quería que todo estuviera preparado para los heridos. En aquel moento pensaba que estaríamos sacando supervivientes durante un par de días y que el número de heridos saturaría los 4 hospitales más cercanos…Tercero, responder a la pregunta “Qué sucederá después”…
Intenté meterme en la cabeza de los terroristas. ¿Qué iban a atacar a continuación? Intentar derribar la Estatua de la Libertad, el Empire State Building, las Naciones Unidas o sería un ataque diferente por completo, bombas de mortero o toma de rehenes. ¿Armas biológicas?
Nuestros teléfonos móviles casi no funcionaban. Las líneas terrestres de la parte baja de Manhattan estaban muertas. Todas las entradas de la ciudad estaban cerradas. No funcionaban autobuses ni metros y no se veía ni un taxi. No había forma de averiguar qué estaba sucediendo. Las torres del World Trade Center albergaban la mayor parte de las antenas que recibían las señales de los teléfonos móviles y las señales de televisión, las cuales se habían reducido a su mínima capacidad. Era primitivo, espantoso, surrealista. Sobre el polvo, el hollín y el cristal que aún llovía del cielo, reinaba el mismo cielo de un azul perfecto”.
9/11 El día que el mundo nunca olvidará
El diario colombiano El Tiempo publicó este multimedia en conmemoración de los 10 años del atentado sufrido en territorio estadounidense. Contiene una infografía a detalle con los hechos, otra con la información sobre cómo eran las torres, videos de ese día y contenido relacionado publicado por el diario, como esta entrevista realizada a Giuliani

En los días difíciles, cuando ocurre un desastre, un acto de violencia o cualquier acontecimiento que afecta la vida y la normalidad de las personas, todos recordamos “a retazos”. Son trozos de tiempo que se quedan en la memoria, en los sentidos y en la emoción. Quienes los vivimos, la gente común, recuerda sus pedacitos de tiempo de una manera, pero siempre me he preguntado cómo lo viven los dirigentes, los responsables de guiar al colectivo, los presidentes, los alcaldes, los directivos de las organizaciones de salvamento.

El asesinato de Luis Carlos Galán fue catalogado como un delito de lesa humanidad. En 1996 



Hace 21 años Galán caminó hacia la tarima que estaba preparada para que dirigiera sus palabras a los habitantes de Soacha, en Cundinamarca. Esta visita era parte de una exitosa campaña presidencial, que lo había colocado 
