“En menos de dos horas, Nueva York perdió miles de vidas, cientos de bomberos, policías y otros miembros de equipos de rescate, y una pieza definitoria de las más famosa skiline del mundo. Los neoyorquinos habían perdido la sensación de que su ciudad era un lugar en el que la gente podía salir a la calle con razonables expectativas de volver a casa de una sola pieza. Sólo que esta vez la amenaza no era un experto en dar el tirón, un asaltante o un yonqui armado con una navaja. Aquello era la obra de malvados terroristas, lunáticos convencidos de que los hombres, mujeres y niños asesinados en la catástrofe estaban relacionados con la “causa” que ellos representaban…
Me dormí por fin alrededor de las 4.30. Desperté menos de una hora después y esperé a que saliera el sol. No estaba seguro de que fuera a hacerlo. Experimenté alivio al verlo alzarse. Había que volver a la lucha.”
Giuliani el alcalde del 11-s
Documental realizado por Natgeo en el que Giuliani cuenta la historia de su 11, a 10 años del suceso.
“Dividí mi trabajo en tres partes. Primero, tenía que comunicarme con la opinión pública hacer lo que pudiera por calmar a la gente y contribuir a una evacuacion ordenada y segura. Segundo, quería que todo estuviera preparado para los heridos. En aquel moento pensaba que estaríamos sacando supervivientes durante un par de días y que el número de heridos saturaría los 4 hospitales más cercanos…Tercero, responder a la pregunta “Qué sucederá después”…
Intenté meterme en la cabeza de los terroristas. ¿Qué iban a atacar a continuación? Intentar derribar la Estatua de la Libertad, el Empire State Building, las Naciones Unidas o sería un ataque diferente por completo, bombas de mortero o toma de rehenes. ¿Armas biológicas?
Nuestros teléfonos móviles casi no funcionaban. Las líneas terrestres de la parte baja de Manhattan estaban muertas. Todas las entradas de la ciudad estaban cerradas. No funcionaban autobuses ni metros y no se veía ni un taxi. No había forma de averiguar qué estaba sucediendo. Las torres del World Trade Center albergaban la mayor parte de las antenas que recibían las señales de los teléfonos móviles y las señales de televisión, las cuales se habían reducido a su mínima capacidad. Era primitivo, espantoso, surrealista. Sobre el polvo, el hollín y el cristal que aún llovía del cielo, reinaba el mismo cielo de un azul perfecto”.
9/11 El día que el mundo nunca olvidará
El diario colombiano El Tiempo publicó este multimedia en conmemoración de los 10 años del atentado sufrido en territorio estadounidense. Contiene una infografía a detalle con los hechos, otra con la información sobre cómo eran las torres, videos de ese día y contenido relacionado publicado por el diario, como esta entrevista realizada a Giuliani
En los días difíciles, cuando ocurre un desastre, un acto de violencia o cualquier acontecimiento que afecta la vida y la normalidad de las personas, todos recordamos “a retazos”. Son trozos de tiempo que se quedan en la memoria, en los sentidos y en la emoción. Quienes los vivimos, la gente común, recuerda sus pedacitos de tiempo de una manera, pero siempre me he preguntado cómo lo viven los dirigentes, los responsables de guiar al colectivo, los presidentes, los alcaldes, los directivos de las organizaciones de salvamento.
Se ha comentado ya el testimonio del alcalde que estaba a cargo de la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre. Él lo ha dicho en infinidad de entrevistas, pero hay sentimientos que no ha mostrado al público, quizás por la inmediatez de la noticia, quizás porque no ha querido hablar de eso.
En un libro sobre liderazgo que escribió en 2002 Giuliani comenta algunos aspectos que quise traer al blog en tres entregas, son cortos fragmentos de su 11. “Retazos” de un día en el que su cabeza y su corazón seguramente funcionaron de manera diferente al resto de los neoyorquinos:
“En aquel momento no sabía la gravedad de la situación. Seguí mi práctica habitual de ir en persona al escenario de la emergencia para poder enfocar la actuación con criterio. También quería que el jefe de bomberos hablara conmigo cara a cara, para que me mirara a los ojos y efectuara un análisis de la situación sincero.
Corrí por West Street hacia el puesto de mando de los bomberos y durante el trayecto vi algo que me hizo caer en cuenta de que estábamos en un mundo nuevo…Miré hacia arriba y vi lo que en principio interpreté como escombros que caían del edificio… De repente, me concentré en un hombre asomado a una ventana que debía de estar más o menos en la planta 102 de la Torre 1. Le vi saltar y seguí toda su trayectoria hasta que se estrelló en el tejado del World Trade Center 6, el edificio situado justo al norte de la torre 1. Que alguien eligiera una muerte cierta me desveló la magnitud de lo que estaba sucediendo en los pisos de arriba , donde los aviones habían chocado. Cogí a Bernie del brazo y le dije:
-Nunca habíamos previsto algo semejante.
Miré arriba otra vez y vi más personas saltando. Parecía que algunas lo hacían cogidas de la mano. No habían salido despedidas del edificio. Habían tomado la decisión consciente de que era mejor morir de esa manera que enfrentarse al calor abrazador del combustible en llamas.”
My 11/9
Mi 11 de septiembre es un docu de Natgeo en el que varios personajes que vivieron este día cuentan cómo lo vivieron, qué vieron, qué sucedió y cómo fue su vida después de ese día. Este docu fue subido por Discovery MX, allí también puedes descargarlo.
Hace 2 décadas, un sábado de agosto, pasaban en la tele un programa de variedades que yo veía con mi abuela, cuando un extra interrumpió la programación. El periodista informaba que Luis Carlos Galán había sido asesinado. Las imágenes no se borrarían de mi mente, era la primera vez que veía un homicidio “de verdad” en la tele.
Hay cosas que impresionan los sentidos y yo, que tenía unos 10 años, nunca olvidaré los disparos, la luz que se apagó, el ir y venir, el bullicio, y finalmente el nombre de la persona que fue la víctima en esas imágenes.
El audiovisual ese día impactó mis recuerdos y transformó el presente y el futuro de Colombia. Ya los colombianos habían sufrido la pérdida de un candidato que se perfilaba como el futuro presidente, pero de ese día sólo hay imágenes fijas. Con Luis Carlos Galán existe un documento visual invaluable, con el que estoy segura muchos colombianos reviven no sólo el recuerdo político de esos días, sino también la impresión que les dejó, lo que sintieron, lo que estaban haciendo ese día, el lugar dónde recibieron la noticia. El audiovisual nos conecta sensorial y emotivamente con un hecho, por eso estoy segura de que las próximas generaciones siempre querrán ver para que les cuenten, para sentir la historia, para emocionarse con un hecho.
La muerte de Luis Carlos Galán tuvo dos testigos que dieron pruebas al mundo de lo que había sucedido en la plaza de Soacha: los reporteros gráficos. Uno con su cámara de fotografías tomaría la última imagen del candidato vivo, y todas las imágenes de lo que sucedió en la plaza luego de los disparos. El otro, con su cámara de video, haría un documento histórico como pocos, utilizado por más de 20 años en un sin fin de noticieros, documentales y programas de tv, usado también para la investigación policial.
Jesús Calderón fue el camarógrafo que grabó el video, trabajaba para la campaña de Galán, y José Hérchel Ruiz, reportero gráfico de la revista Cromos, tomó las fotografías. El siguiente video es la grabación del noticiero donde se mostraron por primera vez las imágenes grabadas por Calderón, en ese momento se creía que Luis Carlos Galán estaba vivo. El segundo video tiene por nombre “El testigo gráfico de la muerte de Galán” y es el testimonio de Ruiz, 20 años después, sobre lo que vivió ese día con su cámara en la plaza de Soacha.
El asesinato de Luis Carlos Galán fue catalogado como un delito de lesa humanidad. En 1996 Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye confesó ante la Fiscalía su participación en este crímen y cómo fue preparado y ejecutado.
Según su relato conoció a Pablo Escobar, narcotraficante, jefe del Cartel de Medellín, en 1980. Era su secretario y guardaespaldas. Cuando Escobar incursionó en la política no era famoso, le hicieron un debate en el Congreso pues el ministro de justicia decía tener pruebas de que Pablo Escobar era traficante de drogas. Lara Bonilla era el ministro que lo acusaba y pertenecía a la corriente del Nuevo Liberalismo, era muy amigo de Luis Carlos Galán. Galán en aquella oportunidad apoyó a Bonilla en sus ataques contra Escobar hasta que lograron expulsarlo del Nuevo Liberalismo. A partir de ese momento Galán y Bonilla serían sus enemigos.
“El Mexicano, en una cita que tuvimos en el Magdalena Medio, nos confirmó que había recibido el arma (una metralleta mini atlanta cuya ráfaga podría penetrar un chaleco antibalas)… Después de la reunión, como al mes y medio, estaba yo con el patrón en la caleta llamada Marionetas, cuando dieron la noticia del atentado contra Luis Carlos Galán. Y el patrón dijo: ‘Tenemos que estar muy pendientes de las noticias porque si este hombre queda vivo es muy difícil volverlo a atacar’.
Fue una zozobra hasta que dieron la noticia final de que había fallecido… A los ocho días del homicidio, Escobar me hizo entregarle del fondo común de los Extraditables 200 millones de pesos a un trabajador del Mexicano que fue a la ciudad de Medellín. La plata se le pagó en dólares. Recuerdo que eran 200 millones, no recuerdo exactamente cuántos dólares ya que a mí me tocaba administrar grandes cantidades de dinero… Después de la muerte del doctor Galán supe que el que había disparado directamente había sido Rueda Rocha. ”
A 20 años del asesinato
En CTY, de City Tv Bogotá, realizaron este reportaje a 20 años del asesinato, sobre la historia y la investigación de este crímen.
Hace 21 años Galán caminó hacia la tarima que estaba preparada para que dirigiera sus palabras a los habitantes de Soacha, en Cundinamarca. Esta visita era parte de una exitosa campaña presidencial, que lo había colocado como el candidato favorito para ocupar la Casa de Nariño. Subió las escaleras, elevó las manos para saludar al público asistente, se escucharon tres ráfagas de metralleta. Esa noche se apagó la voz del líder político y la ilusión de Colombia.
Me van a matar
El 18 de agosto de 1989, cuando Luis Carlos Galán salía de su oficina, pidió que le bajaran de su casa los dos chalecos antibalas que poseía. Según la revista Semana “…Nunca antes los había utilizado, pero esta vez los presagios lo obligaban. Su apartamento, por razones de seguridad, quedaba en el mismo edificio de su oficina. Su hijo Carlos Fernando, hoy concejal de Bogotá y quien en ese entonces tenía 12 años, se ofreció a llevárselos. Galán se probó uno de los chalecos y dejó el otro a un lado. Su jefe de escoltas, el agente del DAS Jacobo Torregrosa, lo tomó y trató de medírselo. Carlos Fernando recuerda que su padre hizo un gesto, con una mezcla de desconcierto y desconfianza, y le dijo: ‘No, déjemelo a mí’. Él tenía la obsesión de tener algo a la mano para protegerse la cabeza.”
El político sabía que su vida corría peligro. Había atacado a las mafias, a la ilegalidad, al usufructo del narcotráfico, a la corrupción. Su posibilidad de gobernar atentaba contra las cabezas de los carteles, y también contra una red económica, social y política que sustentaba gran parte del poder legal e ilegal.
Galán sabía que lo iban a matar. Su médico personal, le había advertido de una reunión entre políticos y mafiosos en una finca en Tolima, donde se habría fraguado su asesinato. En Medellín había estado cerca de sufrir un atentado. Poco antes había viajado a Venezuela, donde lo recibieron como a un jefe de Estado. Quienes lo acompañaron lo percibieron ensimismado.
-¿Por qué tanto silencio? -le preguntaron.
-Me van a matar- contestó- Mañana volvemos a Colombia y toca enfrentar la realidad.
Galán multimedia
El año pasado tanto el diario El Tiempo, como El Espectador, conmemoraron esta fecha con dos especiales multimedia sobre la vida del político. Uno de los testimonios más conmovedores lo escuché precisamente en el multimedia presentado por El Tiempo, “El último día de mi padre”, donde Juan Manuel Galán, el hijo mayor de Luis Carlos, lee un texto donde hace una cronología de lo que vivió el 18 de agosto en el que su padre fue asesinado.
En 1976 se decidió que laorganización del mundial de fútbol estaría a cargo del gobierno de Argentina, presidido por Rafael Videla, y no por la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), que hasta ese momento y junto al Ente Autárquico Mundial 78, eran los encargados de organizar el evento.
La FIFA había planteado que no trataría con Gobiernos sino con federaciones afiliadas, por ello era importante definir el papel de la AFA, que finalmente quedó como un simple asesor. El gobierno militar anunció que se cumplirían todos los compromisos en los plazos correspondientes y que el Campeonato Mundial de 1978 se autofinanciaría.
La autofinanciación nunca existió, los gastos superaron los 700 millones de dólares que se invirtieron en la remodelación de los estadios de River Plate, Vélez Sársfield y Rosario Central, la construcción de tres estadios nuevos y el mejoramiento de aeropuertos, sistemas de comunicaciones e infraestructura hotelera.
¿Por qué un gobierno estaría tan interesado en organizar esta copa? Massera, uno de los funcionarios de Videla lo pondría en claro: “La realización del torneo mostrará al mundo que la Argentina es un país confiable, capaz de grandes emprendimientos, y ayudará a contrarrestar los pronunciamientos en contra que nos llueven desde todo el planeta”.
Quince ataques militares, la desaparición de al menos cuatro miembros del Partido Comunista argentino y la explosión de bombas en varios puntos del país fueron tan sólo algunos de los hechos violentos ocurridos en el marco del mundial.
“El Mundial del 1978 es el de los verdugos, pero también el de los rumores, la mafia de la corrupción y las historias negras. Hasta el golpe de 1976, el gobierno de Isabelita Perón poco había avanzado en la organización. Con la primera junta, presidida por Videla, todo cambió, pues los militares vieron en seguida una ocasión para legitimar internacionalmente su régimen.”
“La celebración de la Copa del Mundo de fútbol de Argentina”78 no rompió las rutinas establecidas en el país dos años antes, cuando los militares habían tomado el poder con un golpe: el Estado continuó secuestrando, torturando y asesinando. Tampoco rompieron su rutina las Madres de la Plaza de Mayo, que los jueves de aquel mes de junio siguieron acudiendo a las puertas de la Casa Rosada para preguntar por el paradero de sus hijos. Mientras, los argentinos más concienciados de las atrocidades de la dictadura se sumían en una esquizofrénica dicotomía: apoyar un triunfo de su selección equivalía a convalidar el éxito de los militares”.
Mundial 1978 Verdad o Mentira es un filme que ahonda en el trasfondo político del evento deportivo, cuestiona el poder del principal responsable de la organización y del desarrollo del Mundial: Carlos Alberto Lacoste. Más de 30 testimos y material de archivo inédito hacen de este documental uno de mis preferidos con respecto a este tema.