Hace 21 años Galán caminó hacia la tarima que estaba preparada para que dirigiera sus palabras a los habitantes de Soacha, en Cundinamarca. Esta visita era parte de una exitosa campaña presidencial, que lo había colocado como el candidato favorito para ocupar la Casa de Nariño.  Subió las escaleras, elevó  las manos para saludar al público asistente, se escucharon tres ráfagas de metralleta. Esa noche se apagó la voz del líder político y la ilusión de Colombia.

Me van a matar

El 18 de agosto de 1989, cuando Luis Carlos Galán salía de su oficina, pidió que le bajaran de su casa los dos chalecos antibalas que poseía. Según la revista Semana “…Nunca antes los había utilizado, pero esta vez los presagios lo obligaban. Su apartamento, por razones de seguridad, quedaba en el mismo edificio de su oficina. Su hijo Carlos Fernando, hoy concejal de Bogotá y quien en ese entonces tenía 12 años, se ofreció a llevárselos. Galán se probó uno de los chalecos y dejó el otro a un lado. Su jefe de escoltas, el agente del DAS Jacobo Torregrosa, lo tomó y trató de medírselo. Carlos Fernando recuerda que su padre hizo un gesto, con una mezcla de desconcierto y desconfianza, y le dijo: ‘No, déjemelo a mí’. Él tenía la obsesión de tener algo a la mano para protegerse la cabeza.”

El político sabía que su vida corría peligro. Había atacado a las mafias, a la ilegalidad, al usufructo del narcotráfico, a la corrupción. Su posibilidad de gobernar atentaba contra las cabezas de los carteles, y también contra una red económica, social y política que sustentaba gran parte del poder legal e ilegal.

Galán sabía que lo iban a matar. Su médico personal,  le había advertido de una reunión entre políticos y mafiosos en una finca en  Tolima, donde se habría fraguado su asesinato. En Medellín había estado cerca de sufrir un atentado. Poco antes había viajado a Venezuela, donde lo recibieron como a un jefe de Estado. Quienes lo acompañaron lo percibieron ensimismado.

-¿Por qué tanto silencio? -le preguntaron.
-Me van a matar- contestó- Mañana volvemos a Colombia y toca enfrentar la realidad.

Galán  multimedia

El año pasado tanto el diario El Tiempo, como El Espectador, conmemoraron esta fecha con dos especiales multimedia sobre la vida del político. Uno de los testimonios más conmovedores lo escuché precisamente en el multimedia presentado por El Tiempo, “El último día de mi padre”, donde Juan Manuel Galán, el hijo mayor de Luis Carlos, lee un texto donde hace una cronología de lo que vivió el 18 de agosto en el que su padre fue asesinado.

ø Me van a matar I – II y III