La casa museo de Ana Frank cumplió 50 años hace unos meses y para celebrarlo abrió una versión digital del escondite de Ámsterdam, donde se ocultó con su familia entre 1942 y 1944.

El paseo por los espacios ocupados por los Frank (los padres y su hermana, Margot), además de otros cuatro amigos, muestra las habitaciones tal y como se encontraban cuando se ocultaron de los nazis.

Según El País la reconstrucción fue posible gracias a las maquetas diseñadas en 1950 por Otto Frank, el padre de Ana, y sobreviviente del grupo.

“En el edificio real, situado en el corazón de los canales de la capital holandesa, las estancias están vacías. Sólo el cuarto que ocupaba Ana conserva las fotos que pegó en la pared. Así lo quiso Otto Frank en su día. Era para transmitir la sensación de vacío que sintió al regresar al lugar donde intentaron sobrevivir durante la II Guerra Mundial, según asegura la dirección del centro.”

Ana Frank escribió su diario en forma de cartas hasta que oyó por la radio un discurso del ministro de Educación holandés en el exilio. Él decía que cuando acabara la guerra se habrían de compilar y publicar todos los escritos que testificaran los sufrimientos del pueblo holandés durante la ocupación alemana, entre ellos los diarios. Ana Frank impresionada por el discurso decidió publicar un libro después de la guerra, su diario le serviría de base.

Sus últimas anotaciones datan del 1 de agosto de 1944.  El 4 de agosto, hace 66 años, los alemanes irrumpieron en su casa y la detuvieron a ella y a su familia.