40 años de trayectoria, 52 álbumes, una docena de películas y la tristeza de mi mamá hacen que este señor se merezca un post en este blog.
La noche de su muerte el teléfono en mi casa no paró. Las “fans”, ahora de 60 años, se comunicaban el fallecimiento de Sandro: llamaban, se lamentaban, ponían música a todo volumen, y por supuesto, esto no sólo pasó en mi casa, mis amigos y yo seguimos escuchando a “El Gitano” porque, luego de una semana, los especiales en la radio no acaban y nuestras madres siguen suspirando.
Sandro fue uno de los músicos más populares de América Latina, pionero en el rock latino, aunque luego se pasó a la balada. Se convirtió en el primer artista latinoamericano en presentarse en el Madison Square Garden de Nueva York.
El desenfreno de las nenas
Sus movimientos de cadera, muy cercanos a los de Elvis, enloquecieron a las niñas y jóvenes de los 60 y 70. En sus conciertos le lanzaban ropa interior y hoy después de su muerte aún se la envían. La devoción de sus “nenas”, como les llamaba a sus fans, las llevó a apostarse cada cumpleaños en la casa del artista hasta que él salía y las saludaba.”
Una fan chilena duda de la existencia de un hombre más sexy que Sandro “… Es sensualidad bruta, animalidad pura, mirada de macho, manos de seductor y caderas que estremecen de pensamientos lujuriosos a cualquier mujer que se detenga un instante a escucharlo y admirarlo”.
Fue un ídolo masivo que movió la industria del disco y del cine, no sólo en Argentina sino en el resto del continente y ahora hace que los teléfono repiquen por toda hispanoamérica con los lamentos de las “nenas” por su pérdida.