Al estilo del Ministerio de la Verdad, de George Orwel, han nacido instituciones gubernamentales vigilantes de la moral y de las buenas costumbres, así como de las necesidades ideológicas de la época.
En China por ejemplo existe el Ministerio de Industria e Información y la Oficina de Vigilancia y Seguridad de las Informaciones por Internet, del Ministerio de la Seguridad Pública, las cuales actúan a través de las 400 ó 500 palabras claves censuradas, realizando advertencias, bloqueos y cierres en la red asiática.
En Alemania existe la Oficina Federal para Publicaciones Peligrosas para la Juventud, inaugurada en 1954. Desde ese año se encarga de determinar qué es provechoso, según la edad de los jóvenes, y qué no.
Precisamente en Alemania, en los años 50, una camisa remangada podía parecer indecorosa lo mismo una pierna asomándose bajo una falda. Las tiras cómicas con su lenguaje simple también eran algo poco recomendable. Tarzán fue unos de los primeros censurados, la razón: “enervar a los jóvenes y volverlos rudos”.
Hoy series como South Park, Ikki Tousen, o GTO inquietan a la moral rusa. En Francia una campaña institucional contra la propagación del sida entre el colectivo homosexual es censurada por resultar demasiado explícita … al parecer siempre, a través de la historia, los medios y los mensajes tendrán un ojo avisor excusado en la moral, bordeando la censura.
Fuentes: DW
